Las 5 leyes de la estupidez humana y los antivacunas, un ejemplo práctico

Ha llovido mucho desde que el profesor Carlo María Cipolla enunció en un ensayo sus 5 leyes básicas de la estupidez humana. Cipolla escribió el ensayo para sus allegados, pero la lucidez de sus conclusiones llevó a que fuera difundido y publicado finalmente 1988 bajo el título «Allegro ma nonLa troppo». En el ensayo, el profesor afirma que los problemas de la sociedad se centran en la estupidez humana, como un comportamiento peligroso y difícil de eliminar por ser muy imprevisible.

La primera vez que oí hablar de este autor fue en primero de carrera, cuando un compañero que hablaba como Ramoncín preguntó, ¿alguien ha leído ya el libro del Cipolla?, refiriéndose a un libro de historia económica que nos habían mandado leer. Cuando me puse a indagar sobre el tema de la estupidez, volvió a salir el nombre. Resulta que una de las obras más conocidas del autor es un ensayo en el que describe lo que el llama las 5 leyes básicas de la estupidez humana.

Estas cinco leyes son las siguientes:

1.-Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación.

Por este motivo, es imposible saber cuanta gente estúpida hay en el mundo y casi siempre se subestima la cifra. Además, alguien que en el pasado fue racional puede convertirse en estúpido. Rebuscando sobre el tema, he encontrado una explicación algunas explicaciones que puedes encontrar en estos artículos:

¿Por qué los listos cometen estupideces tan grandes?

Ocho comportamientos estúpidos de personas inteligentes.

2.- La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona.

La estupidez es una constante totalmente independiente y ajena del grupo social, educativo, cultural, geográfico. Cipolla afirmaba que observando a sus colegas profesores, siempre encontraba la misma fracción de estúpidos.

3.- Una persona estúpida es aquella que causa pérdidas a otra persona o grupo de personas mientras que no gana nada con ello e incluso puede padecer también pérdidas.

Esta es, desde mi punto de vista, la mejor de las leyes enunciadas. ¿Qué hay más estúpido que causar daño a los demás sin obtener nada a cambio?. Se puede entender que haya personas que causen males a otras por beneficio propio o por «un bien superior», pero causar daños sin ganar nada por ello es un rasgo inequívoco de estupidez. Además, todos podemos caer en esto sin darnos cuenta en algún momento de nuestra vida.

4.- La gente que no es estúpida siempre sobrestima el poder dañino de los individuos estúpidos.

Según el autor, las personas estúpidas son aún más peligrosas y dañinas por culpa de las que no lo son, porque «una persona inteligente no entenderá el comportamiento irracional de alguien estúpido. Como no entiende qué quiere, cómo actúa, por qué actúa… queda completamente a su merced».

5.- Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa

Esta es una consecuencia inevitable de lo anterior. En el artículo puedes ver la demostración del profesor, su conclusión básica es que es más peligroso para una sociedad alguien estúpido que alguien malvado.

La clasificación de las personas según Cipolla

Consecuencia de la tercera regla, o regla de oro, las personas pueden clasificarse según el siguiente cuadrante:

Fuente: Wikipedia

(1)-INTELIGENTES: benefician a los demás y a sí mismos.

(2)-INCAUTOS o desgraciados: benefician a los demás y se perjudican a sí mismos.

(3)-ESTÚPIDOS: perjudican a los demás y a sí mismos.

(4)-MALVADOS o bandidos: perjudican a los demás y se benefician a sí mismos.

Aplicación práctica: Los antivacunas.

Uno de los comportamientos estúpidos que más «de moda» está es el de los antivacunas, con motivo de la pandemia del COVID 19. Existe un consenso científico abrumador de que las vacunas son seguras y eficaces, y que la decisión de algunos individuos de no vacunarse suele provocar brotes de enfermades que se consideraban erradicadas, o que se pueden prevenir gracias a las vacunas. Tal es el problema, que la Organización Mundial de la Salud califica la indecisión en la vacunación como una de las diez principales amenazas para la salud mundial.

Se pueden encontrar muchos ejemplos del mal que está haciendo el movimiento antivacunas en el mundo, y no sólo por las vacunas contra el COVID19. Aquí tienes dos muestras de las consecuencias de convencer a la población de que no deben vacunar a sus hijos.

Muere un niño en Olot por difteria. En niño no estaba vacunado y es primer caso detectado en España desde hace 32 años.

La ola de entivacunas causa el mayor brote de sarampión en Estados Unidos en 25 años. El sarampión se consideró erradicado en este país en el año 2000.

Clasificación de la antivacunación según Cipolla.

No vacunarse (y encima propagar la idea de que es la mejor opción) está visto que es una irresponsabilidad y un comportamiento poco racional. Ante esta estupidez, se podrían clasificar los distintos individuos según la clasificación de Cipolla:

1.- INTELIGENTES: Son los que se vacunan y vacunan a sus hijos para evitar sufrir enfermedades, además de acabar con brotes y pandemias.

2.- INCAUTOS: Serían personajes extraños que por algún motivo tuvieran alguna vacuna contraindicada, y aun así se vacunaran por el bien común.

3.- Estúpidos: Aquí entrarían en grueso de los antivacunas, pues con su negativa a vacunarse y a vacunar a sus hijos:

  • No sólo no consiguen un beneficio personal, sino que ponen en riesgo su salud y la de su familia.
  • Causan un perjucio a los demás, pues pueden ser fuente de brotes de enfermedades. Además, la difusión de sus ideas puede convencer a otras personas a la no vacunación, con los efectos negativos que se ha demostrado que causan.

4.- Malvados: También los hay, son aquellos que defienden la ideología antivacunas porque sacan un beneficio de ello. Aquí se puede buscar un triste ejemplo del doctor que intentó demostrar que existía un vínculo entre las vacunas contra el sarampión y el autismo. El daño que hizo Andrew Wakefield con este bulo fue muy evidente, haciendo que a día de hoy todavía siga habiendo gente que piense que las vacunas producen autismo. Como se intuye por cómo se desencadenaron los acontecimientos, lo que el doctor estaba buscando era el beneficio que podría obener por la patente de una vacuna que competiría con la que se administraba entonces.

En definitiva, que si todavía tienes dudas sobre las vacunas te recomiendo el siguiente vídeo.

Como conclusión, no creo que Cipolla hiciera muchos amigos con el ensayo porque a nadie le gustan los «listillos» que consideran a los demás estúpidos, pero tal y como se afirma en el ensayo, todos somos susceptibles de comportamientos estúpidos e irraciacionales.

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