El misionero de Sentinel del Norte

John Allen Chau se definía a sí mismo como un aventurero y misionero cristiano. Este espíritu evangelizador (o más bien la búsqueda de protagonismo) le llevó a hacer un viaje a la isla de Sentinel del Norte, donde habita uno de los pocos pueblos aislados o sociedades no contactadas que quedan en mundo. La aventura, como no podía ser de otra manera, terminó con un fatal desenlace.

Los sentinelenses

Los pueblos aislados o sociedades no contactadas son pueblos indígenas que no tienen contacto con otras sociedades, es decir, que han optado por vivir en aislamiento. Este aislamiento ancestral supone que son muy vulnerables a enfermedades ampliamente extendidas por el mundo (como el sarampión, o la varicela), al no haber desarrollado inmunidad frente a ellas.

En este grupo se pueblos aislados se encuentran los sentineleses. Este pueblo vive desde hace 60.000 años sin apenas contacto con otros pueblos, y resistiéndose además a ello. El contacto con los sentinelenses está prohibido, por el riesgo de que un simple sarampión transmitido por un visitante incauto termine de un plumazo con una tribu preneolítica.

Los sentinelenses tampoco han sido nunca muy amigables con los extraños, como han ido demostrando en los sucesivos intentos de contacto que se han producido a lo largo de los años. Casi todos estos intentos han terminado con una respuesta en forma de flechas. Los habitantes de estás islas han desarrollado este rechazo debido a las malas experiencias de un pasado de explotación colonial transmitidas de generación en generación.

El protagonista.

John Allen Chau nació en 1991 y era admirador de exploradores y misioneros como  David Livingstone o Bruce Olson, según su biografía de Wikipedia. Jhon era un «influencer» muy activo y con muchos seguidores en Instagram, tal y cómo muestra su perfil.

Como muchos «instagramer» de su generación, el afán de ir al límite le llevó a intentar contactar con los sentilenelenses para según él «evangelizarles». Para lograr sus propósitos, sobornó a unos pescadores para que le acercaran a la isla, y allí se presentó con unas tijeras y un balón de fútbol como regalo. Como no podía ser de otra manera, los sentinelenses le dieron el recibimiento que suelen dar a los turistas y lo mataron con una lluvia de flechas.

Los únicos que han sido condenados por el suceso han sido los pescadores que ayudaron a John a llegar a la isla, y el problema más peliagudo que se les plantea a las autoridades es el espinoso asunto de recuperar su cadáver.

Puedes leer la noticia en distintos medios aquí:

https://elpais.com/internacional/2019/11/18/mundo_global/1574036006_450251.html

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46298826

Reflexiones

Esta historia ilustra muy bien la estupidez humana, son muchas las preguntas que se me ocurren.

¿Por qué alguien puede pensar que lo que necesita una tribu que lleva 60.000 años sin apenas contacto con otros pueblos es conocer a tu Dios?

¿Tan importante es el reconocimiento social y la popularidad como para arriesgar tu vida por ello?

¿Por qué es necesario que las autoridades protejan a los que no quieren vivir «como todo el mundo»?. Si no los protegieran, ¿Se convertiría Sentinel del norte en un zoo, o un parque temático para gente aburrida de todo y en búsqueda de nuevas experiencias?.

En fin que una persona muera de forma tan innecesaria antes de cumplir los 30 años me parece una tragedia, sobre todo para sus familiares, y me resulta muy difícil entender las motivaciones que pueden llevar a alguien a actuar de una manera tan irracional.

Epílogo

He visto este vídeo sobre el suceso, juzgad vosotros mismos.

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